
Un mundo mejor nace como un sueño utópico de la infancia de sus fundadores. En aquella época solo se anhelaba una sociedad más incluyente y colaborativa con quienes no tenían las mismas oportunidades, lo increíble de eso, era que siempre nos proyectaban la solución a la disyuntiva social, con intervención de la ciencia y la tecnología de aquellos sectores con mayor poder adquisitivo, pero con menor empatía hacia el otro. Es entonces donde se descubrió en su propia experiencia que todo mejoraría cuando cada uno decida dar una mano al otro.